Mantener la casa ordenada a veces se siente como un deporte extremo … requiere concentración, equilibrio y la habilidad de un ninja de esquivar montañas de cosas que “ya guardaré después”.

Entre calcetines que desaparecen misteriosamente, cajones que parecen tener vida propia y mesas que acumulan cosas por arte de magia, el caos doméstico puede conquistarnos sin permiso. ¡Pero calma! Con unos trucos simples, podemos domar el desorden y reírnos un poco en el intento.

¡Manos a la obra!

Organización básica:

  1. Haz la cama después de desayunar para que las sábanas se ventilen durante ese tiempo.
  2. Mientras preparas la comida, ve fregando los utensilios que has utilizado y barre, friega los platos después de comer para que no se acumulen para la mañana siguiente. 
  3. Cuando llegues a casa pon la ropa en el canasto de la colada y guarda lo que no quieras lavar, no dejes todo tirado ya que dan mal aspecto.
  4. Cada vez que termines de utilizar algo, ponlo de vuelta en su lugar.

Organización general: 

  1. Utiliza cajas para guardar cosas en el dormitorio y frascos para almacenar en la cocina. No es necesario comprar, reutiliza los frascos que vienen con los alimentos, lávalos bien y pon una etiqueta bonita en cada uno.
  2. Deja en la ducha una bayeta y un cepillo, cuando termines de ducharte le puedes dar una pasada rápida y así evitar acumulación de jabón y cal. Pásale una toalla vieja al espejo.
  3. Los artículos de limpieza para baño y cocina nunca deben mezclarse. Lo mejor es mantener cada set en su respectivo lugar y tener una bayeta o esponja para cada área, por ejemplo una para el lavabo, otra para el wc, etc.
  4. Limpia una de las habitaciones más a fondo por día, cansa menos y te ayuda a organizar la tarea a lo largo de la semana.

Lo más pesado:

  1. Colada, déjala para el fin de semana y recuerda separar colores claros de los oscuros. Nevera, hay que limpiarla a fondo una vez al mes para que no se acumulen los olores y pasarle una bayeta en cuanto se derrame comida. Puedes usar unas gotas de limón mezclado con bicarbonato de sodio para desinfectar y neutralizar olores si prefieres un limpiador más amigable con la naturaleza. Vidrios, también hay que limpiarlos. Dependiendo del entorno dónde vivas y el clima, influirá en la frecuencia de la limpieza. No limpies con sol directo porque cualquier limpiador que uses, se secará rápidamente y quedarán marcas. Si utilizas un detergente o un líquido limpiavidrios, mézclalo con agua para no tener que aclarar con agua. Limpiador casero, una taza de vinagre de alcohol en un litro de agua. Utiliza toallas viejas o bayetas de microfibra, actualmente hay varios productos que facilitan la tarea.
  2. Si al cambiar la temporada debes guardar la ropa de verano o invierno, fíjate cuáles prendas no has usado en esos últimos meses. Sincérate contigo mismo y decide qué hacer, si volver a guardarla o donarla. Si no está en buen estado la puedes donar a alguna tienda para que la reciclen. Y si la quieres guardar, recuerda que hay bolsas de almacenaje y bolsas al vacío que te ahorrarán mucho espacio.

Pon música y harás que este tiempo de limpieza sea más divertido!

Imagen creada con IA por Creaciones del Cabo

¡Recuerda!

No se trata de tener una casa impecable, sino de crear un espacio donde puedas respirar, disfrutar y vivir mejor. Y si después de todo esto tu casa sigue un poco desordenada … no te preocupes, siempre puedes culpar al perro, al gato o a ese duende misterioso que mueve cosas cuando no estás mirando.

Ropa tirada, desorden, persona cansada

Imagen por Ron Lach en Pexels


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